Un tiempo para escuchar y acompañar
Durante el tiempo de preparación para la Navidad, como
voluntaria en la iglesia de Comas, tuve la oportunidad de conocer y conversar
con dos niñas. Poco a poco, mientras compartíamos en las actividades, ellas se
fueron abriendo y contando cosas que vivían en sus casas.
Escucharlas
fue algo que me marcó mucho. Me di cuenta de lo importante que es que los niñ@s se sientan escuchados, queridos y comprendidos. A veces no
necesitan que uno les diga qué hacer, sino simplemente que alguien los escuche
con atención y cariño.
Después de conversar con ellas, confirmé algo que
siempre he pensado: como padres y como adultos tenemos una gran responsabilidad.
Es muy importante darles amor, confianza y tiempo, aprender a escucharlos y
respetar lo que sienten y lo que quieren, y no obligarlos a cumplir sueños que
quizá nosotros no pudimos cumplir.
Como católica, agradezco a Dios por permitirme vivir
estos momentos tan especiales, poder escuchar, acompañar y aportar un poco de
amor en la vida de estas niñas.

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