Noviembre: un mes muy especial para mí
El mes de noviembre fue un mes muy bonito e importante para mí. Como
voluntarios, viajamos a Costa Rica para vivir nuestro retiro. Fue una
experiencia muy emocionante, ya que fue la primera vez que viajé sola junto a
mis amigos.
Costa Rica es un país muy bonito. Nos quedamos en la Universidad Bíblica
Latinoamericana, donde las personas fueron muy amables y la comida deliciosa.
También compartimos con otros voluntarios de México y Estados Unidos, y fue muy
bonito conocerlos y aprender de sus costumbres y de lo que hacen en su
voluntariado.
Lo más importante para mí fue la visita a la Iglesia
Presbiteriana de Costa Rica. Es un lugar muy acogedor y las personas que nos
recibieron son muy amables y bondadosas. Se preocupan mucho por l@s niñ@s, l@s
aconsejan, les enseñan de Dios, juegan con ell@s y l@s acompañan con mucho
amor.
También ayudamos en el comedor y compartimos
la mesa con l@s niñ@s. L@s escuchamos, compartimos con ell@s y realizamos un
pequeño teatro que habló sobre la violencia, la migración y la falta de
atención en casa. Escuchar lo que pensaban y sentían fue algo que me marcó
mucho.
Como católica, doy gracias a
Dios y a este programa de jóvenes que me ayuda a crecer, a ser más sensible y a
amar al prójimo. Me siento muy bendecida de compartir esta experiencia con
personas tan lindas como el pastor José Huertas, su esposa y su hija Raquel.
Gracias por su amor y por ayudar siempre a quienes más lo necesitan.
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